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Esto es como el cuento mil veces repetido de Monterroso: "Cuando desperté, el dinosaurio todavía estaba allí".

Han pasado 121 días y el espanto de la DANA, la tragedia provocada en el levante español por la letal combinación del ciclón mediterráneo y la incompetencia de nuestros políticos, sigue ahí.

Cuatro meses es muy poco para borrar tanto daño, tanto dolor, tanta ineptitud.

La investigación judicial está sirviendo para que, poco a poco, vayan quedando en evidencia las mentiras del Gobierno Sánchez, empeñado en criminalizar al popular Mazón.

Empecinado en sacar rédito político de los cadáveres, pese a que resulta evidente que el Ejecutivo Frankenstein en su conjunto es más culpable que Judas.

El marido de Begoña actuó desde el primer instante con mala fe. No declaró la emergencia nacional ante una catástrofe que afectaba a cinco comunidades autonómas y siguió tan pancho en la India, haciéndose fotos y luciendo el palmito.

Retrasó la ayuda y arrastró los pies para no despachar militares a la zona.

Lo único que movilizó con urgencia fue a la ‘Brunete Pedrete’ periodística, para tapar las pifias de la AEMET, la letal negligencia de la Confederación Hidrográfica del Júcar y la irresponsable ausencia de Teresa Rivera, que como su jefe, andaba de turismo fotográfico por el extranjero.

Si el diluvio sobre el Levante y las riadas no eran una emergencia nacional, que venga Dios y lo vea.

El Ejecutivo socialcomunista debía involucrarse desde el principio y no lo hizo, dejando intencionalmente sola a la Generalitat Valenciana, porque calculó que eso erosionaría al PP.

Creo que Mazón lo ha hecho fatal. No estuvo a la altura cuando tenía que estar y eso le invalida a largo plazo para seguir siendo presidente valenciano, pero lo suyo es un error.

Lo de Sánchez no es un fallo, un descuido, una torpeza, un despiste o una pifia, porque todo en él fue intencional.

Lo de Sánchez, damas y caballeros, en esto como en muchas otras cosas, es criminal.

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